Antes de leer una guía o enviar material, conviene aclarar cómo trabajamos, qué esperamos de un aporte y qué no prometemos. Estas respuestas son las mismas para cualquier persona, sin excepciones ni condiciones especiales.
¿Qué necesito para leer una guía o un plano comentado?
Nada en particular. Las guías están escritas para quien nunca abrió un plano de obra y también para quien trabaja con documentación de archivo. Si tenés un plano a mano, mejor: muchas explicaciones se entienden mirando una lámina real, aunque sea una copia simple.
¿Cómo se prepara un aporte para la sección de aprendizaje?
Con lo que tengas: una foto de la herrería, la referencia de un vitral, la ficha de una escalera o el nombre de una especie centenaria. Indicá ciudad y edificio si los conocés. No hace falta que el material esté digitalizado ni que tenga un formato específico.
¿Cuánto tarda la revisión editorial?
Depende del volumen de material y de si hace falta verificar fuentes. No publicamos plazos porque cada caso es distinto: una corrección puntual se resuelve rápido, una crónica con entrevistas puede llevar semanas. Preferimos no prometer tiempos que después no podamos sostener.
¿Qué tipo de material no publicamos?
Nada que no podamos respaldar con documentación o con una fuente identificable. Tampoco textos promocionales de hoteles, agencias o estudios. Si el aporte es una sugerencia de edificio, alcanza con el nombre y la ciudad; la investigación la hacemos nosotros.
¿Hay algún límite de extensión o formato?
No imponemos un mínimo ni un máximo. Un párrafo con una corrección concreta vale igual que un dossier extenso. Si el material es muy pesado, describilo primero en el mensaje y coordinamos cómo enviarlo.
¿Qué pasa después de enviar el formulario?
El envío queda registrado por el equipo editorial y se revisa junto con el resto de los aportes. No hay respuesta automática ni confirmación por correo. Si tu mensaje necesita una aclaración, te escribimos al correo que dejaste.